

Elena Poniatowska en La Fiesta del Libro y la Rosa
24 de abril 2026
Redacción
La tarde cayó lentamente sobre el Centro Cultural Universitario mientras decenas de lectores avanzaban entre los pasillos de la Fiesta del Libro y la Rosa. Entre editoriales, mesas de discusión y estudiantes que cargaban libros recién comprados, una de las actividades más esperadas de la jornada reunió a un público diverso alrededor de una figura fundamental de la literatura mexicana: Rosario Castellanos.
En ese contexto se llevó a cabo la presentación de Rosario Castellanos, en los labios del viento he de llamarme árbol de muchos pájaros, el más reciente libro de Elena Poniatowska, una obra que recupera la vida, la sensibilidad y la dimensión intelectual de una autora indispensable para comprender la literatura y el pensamiento crítico en México.
Desde antes del inicio, el recinto mostraba un ambiente de expectativa poco común incluso para un encuentro universitario acostumbrado a convocar grandes nombres. Estudiantes, académicos, lectores jóvenes y seguidores históricos de Poniatowska ocuparon rápidamente los asientos disponibles. Muchos permanecieron de pie. Había algo más que interés editorial: la sensación de asistir a un diálogo entre dos figuras centrales de la cultura mexicana.
La presentación transcurrió más como una conversación afectiva que como un acto protocolario. A lo largo del encuentro, se evocó la relación intelectual y humana entre Castellanos y Poniatowska, dos escritoras que desde distintas rutas hicieron de la palabra un espacio de resistencia, observación y cuestionamiento social.
El nuevo libro no busca construir una biografía convencional. Más bien, propone un retrato emocional e intelectual de Rosario Castellanos a través de recuerdos, fragmentos, testimonios y reflexiones que permiten acercarse a la complejidad de una autora cuya obra sigue dialogando con el presente. La figura de Castellanos aparece no como monumento literario, sino como una presencia viva: lúcida, irónica, profundamente crítica y al mismo tiempo vulnerable.
Elena Poniatowska presentó su más reciente libro Rosario Castellanos, en los labios del viento he de llamarme árbol de muchos pájaros
Durante la charla, Elena Poniatowska recordó distintos momentos compartidos con Castellanos y habló de la admiración que siempre sintió por su inteligencia y su capacidad para nombrar aquello que durante décadas permaneció silenciado, especialmente en torno a la experiencia de las mujeres en México. La autora subrayó que Rosario abrió caminos fundamentales dentro de la literatura mexicana y que su voz continúa siendo imprescindible para entender las discusiones contemporáneas sobre identidad, desigualdad y libertad.
Por momentos, el encuentro adquirió un tono íntimo. Más que analizar una obra desde la distancia académica, quienes participaron en la presentación parecían reconstruir la presencia cotidiana de Castellanos: su humor, su agudeza y la intensidad con la que observaba el mundo que la rodeaba. Esa cercanía fue también la que sostuvo el interés del público, atento incluso en los silencios.
Uno de los aspectos más significativos de la conversación fue la manera en que se insistió en la vigencia de Rosario Castellanos. Lejos de quedar atrapada en una lectura histórica, su obra apareció como una escritura capaz de seguir interpelando al presente. Sus reflexiones sobre el poder, el género, la exclusión y la vida intelectual de las mujeres encontraron eco entre muchos de los asistentes más jóvenes, quienes reconocen en ella una voz adelantada a su tiempo.
La propia atmósfera de la Fiesta del Libro y la Rosa pareció potenciar ese diálogo entre generaciones. Afuera, los pasillos seguían llenos de estudiantes y lectores; adentro, la conversación recordaba que la literatura no sobrevive únicamente en los libros, sino también en la memoria compartida y en la capacidad de volver una y otra vez a las preguntas esenciales.
El libro de Poniatowska funciona, en ese sentido, como un puente. No solo acerca a nuevos lectores a Rosario Castellanos, sino que también propone una lectura afectiva de su legado. Más que ordenar fechas o episodios, construye una cercanía emocional que permite entender a la autora en toda su dimensión humana.
Hacia el final del encuentro, los aplausos se extendieron durante varios minutos. Algunos asistentes se acercaron con ejemplares bajo el brazo; otros permanecieron conversando en los alrededores del recinto. La sensación general era la de haber participado en un momento que iba más allá de una simple presentación editorial.
En una época marcada por la velocidad y la dispersión, la conversación alrededor de Rosario Castellanos recordó algo esencial: que la literatura sigue siendo un lugar de encuentro y una herramienta para pensar el mundo desde la sensibilidad y la crítica.
La Fiesta del Libro y la Rosa continuó su ritmo habitual entre lectores, editoriales y actividades culturales. Pero durante esa tarde, en uno de sus espacios más concurridos, la voz de Rosario Castellanos volvió a hacerse presente. Y junto a ella, la mirada de Elena Poniatowska confirmó nuevamente que la memoria literaria también puede ser una forma de resistencia.






José Martí 105 colonia Escandón I Sección
Miguel Hidalgo, C.P. 11800 Tel. +52 55 9048 6914
Síguenos en redes
2026 Fundación Elena Poniatowska Amor, A.C.


