Anuncio de los ganadores del concurso


Redacción
La literatura iberoamericana encuentra nuevas voces: el trabajo detrás del Concurso Elena Poniatowska Amor
Con una apuesta por la diversidad narrativa y el descubrimiento de nuevos talentos, el certamen prepara la publicación de sus obras ganadoras. Elena Poniatowska participa activamente en la lectura y edición de los textos, en un proceso que busca reconocer historias capaces de dialogar con su tiempo y con la memoria de América Latina.
Una historia puede comenzar con una imagen, una inquietud o una pregunta sobre el mundo. Pero para convertirse en literatura necesita una voz capaz de conducir al lector hasta la última página. Esa capacidad de contar, sorprender y abrir nuevas perspectivas es uno de los rasgos que distinguieron las obras seleccionadas en una nueva edición del Concurso Iberoamericano de Cuento y Novela Elena Poniatowska Amor, impulsado por la Fundación Elena Poniatowska Amor.
Durante un encuentro con medios e invitados, Felipe Haro, presidente de la Fundación, compartió detalles del proceso editorial que acompaña a los textos ganadores y destacó el trabajo colectivo que hace posible la continuidad del certamen. La publicación de los libros representa una nueva etapa para sus autores: sus historias dejan el manuscrito para comenzar su encuentro con los lectores.
De acuerdo con lo anunciado durante la sesión, tanto la antología de cuentos como la novela ganadora tendrán un tiraje de mil ejemplares cada una. Los libros impresos estarán disponibles a partir del 26 de noviembre y comenzarán su distribución en librerías, entre ellas El Sótano y Gandhi. Asimismo, las obras llegarán a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, uno de los principales espacios de encuentro para la industria editorial y la comunidad lectora en lengua española.
Leer, corregir y descubrir
Uno de los aspectos más significativos del proceso es la participación de Elena Poniatowska en la lectura de los manuscritos. A sus 94 años, la escritora continúa revisando los textos, haciendo anotaciones y aportando su experiencia como editora y tallerista.
Haro explicó que las obras pasan por una revisión minuciosa, que va más allá de la corrección formal. En ese trabajo también interviene la mirada de quien ha dedicado su vida a escuchar historias, reconocer voces y comprender la relación entre la escritura y la realidad. Su participación forma parte de las deliberaciones del jurado y contribuye a valorar elementos como el ritmo, la construcción de personajes, la estructura narrativa y la singularidad de cada propuesta.
Para quienes participan en la selección, el encuentro con los manuscritos es también una experiencia de descubrimiento. Una de las integrantes del jurado destacó que, en esta edición, las historias resultaron difíciles de jerarquizar precisamente por la calidad y diversidad de sus propuestas. Más que responder a una fórmula común, los textos se distinguen por sus diferentes maneras de abordar la realidad y construir mundos literarios.
Los ganadores de esta edición quedaron así:
Ganador en la modalidad de novela:
Fiebre de frontera, de Mario Haroldo Cordero Ávila
Ganadores en la modalidad de cuento:
· Cómo se depositan los ácaros en las cosas que no se mueven, de Moira Karina Irigoyen.
· El aljibe, de Edgar Leonel Chávez González.
· El Diablo y yo nos entendemos, de Humberto Guadalupe Vázquez Galindo.
· El mar devuelve voces, de Celso Cristóbal Aguirre Quinde.
· Flashback, de Miguel Aguirre Bernal.
· Galileo, de José Ignacio Scasserra.
· Tocar a Marta, de Anahí Flores.
· Un fantasma de dorado, de Carlos Ivan Cortés Cruz.
· Una sinfonía inconclusa de Mahler, de Oscar Antonio Bonilla Armijo.
· Zalata de cruces, de Mauricio Vargas Sánchez.
Cada uno propone una aproximación particular al lenguaje y a la narración, confirmando que la literatura sigue siendo un territorio abierto a la experimentación.
Historias que cruzan fronteras
La diversidad también se expresa en la procedencia de los autores. Durante el encuentro se mencionó la presencia de escritores de México, Argentina, Ecuador, Colombia y Guatemala, cuyas obras permiten reconocer distintas experiencias y sensibilidades dentro de una comunidad cultural compartida.
En palabras de una de las participantes del jurado, los relatos muestran una urgencia por hablar del presente. Algunas narraciones se aproximan a la crónica y al testimonio; otras exploran asuntos sociales desde la ficción o cuestionan las formas tradicionales de contar la historia de una obra de arte, un personaje o una corriente artística.
Esa variedad constituye uno de los aportes del concurso: reunir perspectivas que no necesariamente se parecen entre sí, pero que dialogan desde sus diferencias. La literatura aparece así como una forma de observar las sociedades, cuestionar lo establecido y reconocer experiencias que merecen ser contadas.
La deliberación también pone de manifiesto el desafío de evaluar una obra literaria. No basta con identificar una historia bien escrita: es necesario reconocer aquello que la hace distinta, la manera en que transforma sus materiales y la capacidad de dejar una impresión duradera en quien la lee.
Un espacio para las voces que vienen
Durante la sesión también se abordó la participación de las mujeres en el certamen. Los organizadores señalaron que el proceso de evaluación se realiza mediante seudónimos y que la identidad de quienes concursan se conoce hasta la selección de las obras ganadoras. Por ello, explicaron, no es posible identificar previamente el género de las personas participantes. Aunque en esta edición fueron premiados nueve hombres y dos mujeres, señalaron que en convocatorias anteriores las mujeres también han obtenido reconocimientos importantes.
La continuidad del concurso ha sido posible gracias al respaldo de distintas instituciones y colaboradores. Haro agradeció especialmente a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla por su apoyo en las cinco ediciones anteriores, así como a los aliados editoriales y culturales que han contribuido a la publicación y difusión de las obras. También reconoció la colaboración de Pigmalión y de espacios como la Feria Internacional del Libro de Coyoacán.
Más allá de los premios, el certamen busca que las obras encuentren lectores y que sus autores tengan la oportunidad de continuar desarrollando su trabajo. La publicación constituye un paso decisivo en ese camino: permite que historias nacidas en contextos distintos circulen, se compartan y formen parte de una conversación cultural más amplia.
La próxima llegada de los libros a las librerías y a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara abrirá una nueva etapa para los escritores seleccionados. Será entonces cuando sus relatos dejen de pertenecer únicamente a quienes los escribieron y comiencen a construir nuevos sentidos en cada lector.
En ese tránsito —del manuscrito a la página impresa, de la lectura del jurado al encuentro con el público— se encuentra una de las razones de ser del Concurso Iberoamericano de Cuento y Novela Elena Poniatowska Amor: mantener abierta la posibilidad de descubrir nuevas voces y recordar que, mientras haya historias por contar, la literatura seguirá tendiendo puentes entre personas, países y generaciones.
Comparte esta nota:
Presentamos a los ganadores del Concurso Iberoamericano de Cuento y Novela Elena Poniatowska Amor.
13 de octubre 2026
José Martí 105 colonia Escandón I Sección
Miguel Hidalgo, C.P. 11800 Tel. +52 55 9048 6914
Síguenos en redes
2026 Fundación Elena Poniatowska Amor, A.C.
